Tus recuerdos en una caja

Una caja es un objeto sencillo. Un recipiente, con una tapa suelta o unida a la parte principal, que sirve para guardar o transportar algo en él.

Una caja tiene una utilidad práctica indiscutible, ya que las cajas son las depositarias de muchos de nuestros enseres. No hay casas que no dispongan de varias para conservar nuestra ropa en los cambios de estación, o los objetos a los que damos un uso temporal o que deseamos tener siempre en nuestro poder aunque ya no vayan a ser utilizados.

Sin embargo no podemos obviar el valor psicológico y emocional que acompaña a las cajas: son las custodias de nuestros recuerdos.

Nuestra memoria es un “caja” especial. Se crea de una manera dinámica, esto es, no recordamos las cosas tal como nos suceden, sino tal como las vivimos. Los eventos que nos acontecen cada día se almacenan en función de la intensidad de los sentimientos que nos generan.

Por ejemplo, las tablas de multiplicar son un elemento que no nos generan grandes emociones, por lo que debemos memorizarlas repitiéndolas una y otra vez hasta que generamos una huella de memoria.

Por otra parte, las personas o las situaciones que nos generan una emoción intensa son fácilmente memorizadas, y podemos recordar cómo vivimos este o aquel suceso que fue emotivo para nosotros con cierta facilidad ya que generan huellas de memoria emocionalmente intensas incluso sin pretender memorizarlo (¿recuerdas qué olor desprendía una persona amada en un momento extremadamente feliz? ¿O la ropa que llevabas un día que fue especial? Seguramente sí, y sin haberlo memorizado intencionadamente).

Pero las personas tenemos una memoria limitada. No podemos recordarlo todo, pues nuestra capacidad cognitiva se “renueva” para ser funcional en nuestro día a día, y los recuerdos pequeños (aunque no por ello menos importantes) pronto son desplazados por otros que son exigidos por nuestras acciones y responsabilidades.

Por ello una caja puede ser mucho más que una caja. Puede ser parte de nuestra memoria. Puede ser la custodia de nuestros recuerdos más hermosos.

Desde Wood Dream te proponemos que tengas una caja de memoria emocional positiva.

Elige una medida, una madera y un bonito diseño serigrafiado totalmente personalizado. Cuando tengas tu caja cada día mete un recuerdo en ella. Puede ser un detalle (por ejemplo, la tarjeta de un restaurante donde has compartido un ágape con una o varias personas especiales), puede ser un objeto (un dibujo de tus hijos, un tapón de botella, una piedra del campo, un poco de arena del mar) o puede ser un simple papel con la fecha y unas palabras que te recuerden una persona o un evento especial.

Dentro de mucho tiempo abre tu caja. Estará llena de recuerdos hermosos, de esos pequeños y grandes, estarán todos. No dejaremos que se nos olvide ninguno. Que el devenir de los días no nos obligue a olvidar quienes somos, que hemos vivido y porque estamos aquí.

Tu caja será tu memoria.

Porque en Wood Dream nuestra filosofía es hacer de tu vida un lugar mejor.

El límite es tu imaginación.

¿Te gusta nuestra propuesta? Compártela, que compartir es amar.

Feliz martes.

piepagwd

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