El mueble cebra

La naturaleza tan sabia como extraordinaria.

Nos ofrece una variedad infinita de seres con características y habilidades tan diferentes como curiosos a los ojos humanos.

Por ejemplo, las cebras. Pertenecen al mismo género que los caballos y los asnos y sin embargo las hemos agrupado artificialmente en otra especie por su aspecto singular a rayas.

Los expertos no han podido hasta el momento explicar la función evolutiva de su pelaje bitonal y tan contrastado como es el blanco y negro, sin embargo existe una antigua leyenda africana que intenta dar una razón (quizá folclórica y poco científica, pero cuanto menos interesante) a este aspecto:

“Hace mucho tiempo, las cebras no tenían las rayas blancas y negras que tienen hoy en día, sino que eran todas blancas. Cuando veían una cebra, algunos decían que se trataba de un cruce entre un caballo de color blanco y un burro, o quizás una mula. En aquel tiempo, la gente intentaba domesticar a los caballos salvajes para poder cabalgarlos y lucirlos delante de todo el mundo, pues eran muy bellos.

Las cebras tenían otro nombre porque eran diferentes de los caballos y las mulas. Pero era muy difícil capturar y entrenar una cebra. Un día, una cebra que todavía era muy joven se perdió y acabó dentro un poblado. La gente empezó a mirarla y a cuchichear, pensando como podrían capturarla.

La cebra se asustó, y se dio cuenta de lo que le querían hacer. Empezó a correr mientras la gente entraba a casa a buscar una red para cazarla. Corrió y corrió, hasta que finalmente tuvo una idea. Encontró un bote de pintura negra y lo tumbó; la pintura se esparció en muchas rayas onduladas. La cebra se revolcó hasta que las rayas se le quedaron pintadas en el cuerpo, pensando que así quedaría fea y la gente no la querría capturar.

La gente del pueblo la encontró, y vio lo que había hecho. Como pensaban que ya no era bella con todas aquellas rayas negras sobre el pelaje, la soltaron. Pronto, todas las cebras empezaron a hacer lo mismo para que la gente no las molestara. Con el paso del tiempo, ya no les hizo falta hacerlo, pues empezaron a nacer de esta manera. Pero ahora las rayas las hacían bellas.”

Hoy en día las cebras nos fascinan por su imagen atípica. Donde los aldeanos de la leyenda vieron fealdad, los artistas descubren una fuente de inspiración inagotable. Pintores como Paret o Banski las han recreado en sus obras, o diseñadores como Kevan Hall han elevado tan exótico pelaje a las pasarelas de moda más cotizadas.

En Wooddream, buscando la original y respetando la funcionalidad que siempre acompaña a nuestros muebles, os ofrecemos nuestra propia versión en madera de alta calidad serigrafiada con el diseño exclusivo y personalizado del pelaje de la cebra.

Esperamos que os guste.

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